DePedro “Todo va a salir bien” una historia de amistad

El proyecto Depedro nació gracias a un sincero gesto de amistad. Así lo recuerda David “El Indio” de Vetusta Morla: “fue el 15 de marzo de 2007 en la sala Caracol… Vetustaíbamos a despedirnos temporalmente para grabar nuestro primer disco. Buscamos a alguien que arrancara el bolo en formato acústico. Llamé a Jairo. Lo conocía porque era muy fan de Vacazul, su banda anterior. Me dijo que le diera uno o dos días y me llamó de vuelta confirmando asistencia y anunciando que le servía para arrancar un nuevo proyecto con nuevas canciones al margen de Vacazul”. Así, arrancó la aventura de Depedro.

 

Y así ha sido siempre: todas las coordenadas de Jairo están escritas a partir de esa palabra tan leal como la amistad. Ingresó en Calexico gracias a un eterno lazo que le une con Amparo Sánchez desde que militaba en aquellos primigenios “Ampáranos del blues”, fue guitarrista de Luz Casal y dejó en ella una impronta personal y artística, se ha emborrachado con Fuel Fandango entre músicos mongoles, ha sido invitado de excepción de momentos inolvidables en la carrera de Vetusta Morla e IZAL…tiene docenas de anécdotas que dan sentido al equipo que ha grabado este disco. Con Jairo, la moneda de cambio ha sido siempre positiva, enérgica y fraternal.

 

Hablando de la amistad, es imposible negar entonces que soy amigo de Jairo Zavala. Presumo de esta relación como si tuviera con él un parentesco sanguíneo, como quien atesora un vinilo único, que además sigue sonando y girando a la perfección. Juntos, hemos recorrido entre otros lugares favelas de Río de Janeiro y aldeas de Senegal y mil y una ciudades… y cada vez que la cosa se ponía complicada (y a veces se puso muy complicada), Jairo miraba y decía: “Todo va a salir bien”. Y salía.

 

Por eso, “Todo va a salir bien” es el grito de guerra de Jairo. Un ejercicio optimista muy alejado del buenrollismo sobreedulcorado de las tazas de Mr. Wonderful. Su “Todo va a ir bien” es un saldremos de esta. Un podremos con ello. Siendo conscientes de que perder está dentro de nuestra ecuación, pero que, gracias a la amistad, estaremos prestos y dispuestos a deshacer el próximo entuerto. Ojo, el concepto de amistad de Jairo es de amigo de verdad: el que te dice lo bueno y lo malo. Eso, precisamente, es un amigo, y de esos abundan pocos.

 

Este nuevo capítulo de las aventuras de Depedro no es una mera recopilación de andanzas junto a compinches para colorear los temas ya conocidos. Es una oportunidad de volver a interpretar parte de su cancionero una vez que las composiciones han pillado el sabor de la barrica de cientos y cientos de conciertos. Así deberían de grabarse los discos, en una sola toma después de haber sonado en docenas y docenas de lugares en todo el mundo.

 

Además, tres temas no inscritos en la discografía de Depedro se asoman a esta nueva entrega: “Flores y tamales”, compuesto junto a su imprescindible Joey Burns para Calexico, “Vidas autónomas”, con la colaboración creativa de Camilo Lara y su Amparo Sánchez, y “Por qué, cómo y cuándo”, un tema con un oleaje rítmico heredero de Mediterráneo con gotas de samba de Brasil en el que Jairo se vacía emocionalmente como nunca: “Quisiera ser como un padre genial y no quedarme en el intento”.

 

El resto de las canciones las has tarareado en los conciertos de Depedro, pero están reforzadas por una banda que está en el punto perfecto de cocción, cocinados en Estudio 1 con producción del propio Jairo, que conoce bien su recetario. Todo aderezado con la astucia y el olfato de Juan Perro, la naturalidad cristalina de Coque Malla, La consistencia reconocible de Vetusta Morla, la energía fraterna y materna de Amparo Sánchez, la delicadeza cruda y pura de Luz Casal, la simplicidad eficaz y resoluta de Camilo Lara, el desgarro contemporáneo de Fuel Fandango, y la devoción huracanada de IZAL.