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La Guarida del Dragón presenta su ‘TrashCRIOLLO’, el choque frontal entre lo ancestral y lo urbano

En el centro de «TrashCRIOLLO» hay una confrontación. No una fusión armoniosa ni una exploración tímida, sino un choque frontal entre lo ancestral y lo urbano, entre la raíz afroperuana y la maquinaria del presente. Jaime Pareja, bajo el nombre de La Guarida del Dragón, ha construido un álbum que no se detiene a pedir permiso. Su sonido arrastra lo tradicional a un territorio donde la electrónica, el rock y el hip-hop no son meros adornos, sino fuerzas que reconfiguran la esencia misma del disco.

Cada canción funciona como un laboratorio de ritmo y textura. Cajones y quijadas de burro se superponen a bajos sintetizados, riffs de guitarra se entrelazan con beats industriales, y la voz de Pareja se mueve entre lo confesional y lo incendiario. «TrashCRIOLLO» no está interesado en la nostalgia ni en el respeto ciego por lo que vino antes. Su intención es otra: convertir la herencia en munición para el presente.

Hay momentos en el disco que bordean lo tribal y otros que se sumergen en lo digital con una naturalidad desconcertante. Se siente como si cada elemento hubiese sido puesto a prueba, forzado a convivir con su opuesto hasta encontrar un punto de equilibrio inestable. En este espacio de tensión, la música encuentra su mayor potencia. No hay acomodo, no hay concesiones. Solo la búsqueda constante de algo que aún no tiene nombre.

Pero «TrashCRIOLLO» no es solo un ejercicio de deconstrucción; es también un disco que se deja escuchar con intensidad física. Hay explosiones de ritmo que golpean directo y momentos donde la producción se abre paso entre capas de ruido y ecos urbanos. Es un álbum que demanda ser vivido, más que analizado.